Injusticias...
Tristeza, odio, coraje, rabia, dolor, nervios, impotencia, pena, furia, cobardía, ofensa, enojo, traición...
Es curioso que todos estos sentimientos los pueda sentir una persona continuamente, incluso más sentimientos de este tipo. Yo he conocido a gente que se ha podido encontrar así durante bastante tiempo, gente de mi entorno más cercano que ha estado sintiendo esto durante años y no se han podido dar cuenta de su dolor hasta que la rabia lo vence y la paciencia se rinde, desgraciadamente.
¿Alguna vez habéis escuchado a alguien decir "Yo soy feliz" hablando de manera generalizada? Yo nunca.
Consideramos que la felicidad no es eterna, que solo existen los momentos que te hacen feliz, esos que sientes felicidad "momentánea".
Cuando tenemos este tipo de momentos en el que sentimos felicidad y alegría, y no podemos evitar sonreír, se nos pasa tan rápido todo que ni nos damos cuenta de que ese momento se ha marchado. En cambio cuando no somos positivos, cuando notamos que la felicidad está lejos y pensamos que no podremos alcanzarla se nos hace todo largo, eterno, interminable...
Supongo que en este extremo, podemos aplicar esa norma que dice que la vida, por un lado, está para sufrir aunque sea difícil asumirla.
Las cosas que nos gustan, nos apasionan y nos divierten no duran nada y no son para siempre. Pero las cosas que nos afectan, que nos deprimen, que hacen que te escondas debajo de tus sábanas para que nadie te vea...duran mucho y parece que no se acaban...¡Qué triste! ¿verdad?
Supongo que ante esto tenemos que aprender. Aprender como aquella persona que no le gusta absolutamente nada leer y tiene que mirar lo que quiere comer en la carta de un restaurante, como aquellos que no les gusta estudiar y quieren dedicarse a la medicina, como aquellos que tienen miedo a las agujas y tienen que vacunarse para viajar, como aquellos que les diagnostican una intolerancia o cáncer, como los que la acaban de cagar en algo, como los que acaban de salir de una adicción...todos aprenden.
Supongo que nosotros también aprenderemos a lo largo de nuestra vida mientras buscamos medios que nos alivien de esas cosas que te afectan, aunque piensen los demás que no son las mejores maneras. Y supongo que también aprenderemos que los momentos felices existen, y que no son lejanos. Que no existe la distancia mientras el recuerdo siga vivo, y que debemos apreciar lo que tenemos y no lo que queremos tener, porque eso tarde o temprano lleva a la ambición y el capricho. ¡Aprendamos como seres humanos que somos! O al menos intentémoslo, ¿no?




Dice una preciosa leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado momento del viaje empezaron a discutir.